jueves, 15 de mayo de 2008

Progreso: presión social, impulso personal

Todos en determinado momento de la vida queremos realizar nuestros sueños, por más absurdos que parezcan a los ojos de los demás.

Queremos hacer parte de algo, que nos reconozcan nuestro trabajo, nuestro esfuerzo. Que la gente respete nuestras decisiones, las acepte y nos apoye.

Queremos que otros nos quieran de la misma forma en que los queremos.

La libertad, la equidad y la fraternidad se convierten en un ideal, en una motivación más allá de la realidad, que queremos alcanzar para sentirnos realizados, para creer, aunque sea por un instante, que somos más que un ser humano en un mundo de milones de seres humanos con propósitos y perfiles similares.

Cuando nos damos cuenta que los ideales son inalcanzables, si somos fuertes, decidimos poner los pies sobre la tierra, caminar con más fuerza, así sea lodo nuestro piso, caminamos con convicción, con la aparente seguridad de que sabremos lo que vendrá adelante, vemos las cosas con claridad, no miramos hacia atrás.

Cuando nos cansamos, miramos hacia atrás y nos damos cuenta que detrás de nosotros hay muchos que nos siguen y que confían.

Todos pasamos por momentos críticos, pero sólo quienes tienen fuerza, pueden sobreponerse con éxito y contar con la confianza de otros.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajaja mk que bueno esta tu blog tkm