lunes, 9 de mayo de 2011

A ella.

Si bien el tiempo es una medida que los humanos empleamos para determinar nuestros actos, nuestra existencia, todo aquello que pasamos, vivimos y conocemos. Pero en éste momento aquel no ha de ser importante para mi, la razón se fundamenta en que quiero vivir paso a paso lo que llegase a suceder, simplemente aquel dará cuenta de lo que pueda pasar, aquel será el único que decida junto con su corazón lo que ha de suceder.


A ella quiero conquistar, a ella deseo brindarle las mejores cosas que mi corazón guarda, a ella quisiera darle la alegría que hay en mi corazón, nada vale más que verla sonreír, aquella hermosa sonrisa que como se lo he manifestado en sinnúmero de ocasiones me hechizan, hacen que me sienta completamente extasiado.


 A mi corazón le digo que vaya lento, que se acople a la velocidad que ella quiera guiar mis pasos, le digo que respete todo cuanto ella es, pues sin vacilar y sin dudar tengo la certeza de decir que ella me importa y me importa cada cosa que piense y me diga, simplemente me allano a su corazón, sus palabras pueden doblegar mi voluntad y sin mentir digo que me encanta.


A ella quisiera cantarle, quisiera regalarle con mi voz las mas bellas canciones, y con mis letras, aquellas que mi mente y corazón elucubran para su deleite, quisiera decirle que anhelaría encontrar refugio en su corazón. No presumo de ser un gran artista, porque reconozco que aún mi camino en ésto a penas comienza, pero dedicaría mis obras, mis letras,  mis canciones y dibujos a alegrar su vida, a arrancarle bellas y hermosas sonrisas, a quitarle suspiros, a conquistar su corazón, a decirle cada día de su vida, que sin duda alguna conocerla ha sido un hermoso y bello honor.


 Y cuan hermosa es, le doy gracias a Dios el hecho de haberla cruzado en mi camino en la hora y lugar que debió ser, le agradezco cada minuto que me brinda, cada sonrisa que me regala, cada palabra que dice. Si pudiera regalarle algo bello de mi vida, sería aquella misma, para que su corazón siempre se llenara de alegría.


Como un vigía cuidaría de ella cuando lo necesitase, silenciaría cuando me lo pidiera y sonreiría cuando fuere necesario.  A ella le dedico mis versos, mis palabras, mis cartas y mi poesía, a Natalia le doy gracias por ser la inspiración de estas letras.

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