En este momento, vacío, vano, vacuo de mi triste existencia, cuando afloran mis sentimientos más lúgubres, aquellos causantes de la oscuridad que furtiva camina por mi ser, me doy cuenta que no soy más que un simple reflejo de la historia de antaño, no soy más que carne y hueso condenado a desparecer entre el paso implacable del tiempo y el espacio, una parte del universo y el universo mismo en todo su esplendor.
Pero no es sobre mi vacua existencia, mis ojos parcos o mi actitud sombría que quiero escribir, es sobre mi raza, mi familia, aquellos llamados, Homo Sapiens. El hombre que piensa y me pregunto, ¿Quién fue el genio que quizás con ánimos de alegrar algún banquete decidió ponernos, unirnos, familiarizarnos con ese término que no hace referencia alguna a lo que verdaderamente somos? El homo sapiens no es más que un nombre y a la verdad uno mal puesto. Si me hubieran preguntado a mi yo nos hubiera bautizado, Homo Corruptus in extremis, porque es la verdad, desde siglos atrás somos corruptos, beligerantes, depredadores de nuestra raza, la hermandad es un concepto tan extraño, que lo rechazamos porque rompe con los valores de la envidia, la lujuria, el poder, el engaño, la mentira, PORQUE TODA NUESTRA EXISTENCIA ES UNA MENTIRA. Desde los confines de la creación, siempre hemos deseado lo que no podemos tener y en nuestro afán hemos destruido aquello pues como bien menciona el popular adagio "si no es para mi, no es para nadie" y preferimos ver caído a nuestro hermano, a nuestra madre, preferimos violar a nuestras hermanas, matar a nuestros hermanos, robarle a nuestros amigos, en vez de ceder nuestro puesto en esta pútrida historia creada nuestro gusto y apartarnos de este mundo vano y cruel.
¡Oh! hermanos en desgracia, empero no todo es tan asqueroso como lo hago ver, la mayor parte si y ustedes lo han visto, lo han vivido, día tras día, en el colectivo, en el bus, transporte público, calle, colegio, universidad. Han visto como constantemente nuestra amada especie homo sapiens destruye todo a su paso, maldiciendo la tierra, maldiciendo al hermano, maldiciendo a su Dios...prostituyendo su nombre, cometiendo actos repulsivos, ruines en nombre de Dios, haciéndolo partícipe de las atrocidades del mundo, matando a Dios constantemente y no son los ateos quienes hacen esto, somos nosotros, los mal llamados hijos de Dios, quienes escupimos en la cara a nuestro padre y luego con acciones piadosas creemos comprar su perdón "y así visto mi villanía, con fragmentos antiguos, robados de las sagradas escrituras. Y parezco santo cuando mas hago de diablo" y así entre muchas otras cosas de antaño, utilizamos vestimentas piadosas, de santos para cometer el mal. No hay escribas ni fariseos a quienes acusar, entonces busquemos los nuevos culpables, libremos guerras santas por una causa que ni Dios apoya, exterminemos a quienes no son como nosotros, acabemos con lo que nos fue dado para cuidar.
Pero como decía antes de encenderme en un fuego que no se si sea santo o no, pero quema mi alma, no todo es tan malévolo, hay quienes si son piadosos, hay quienes si desean la paz, son aquellos que silenciamos y señalamos como locos, son aquellos que estando en una posición mejor, deciden bajar y ser como nosotros, verdaderos santos, no importa sus pecados, ni sus faltas, pues ellos no requieren de acciones piadosas para comprar el perdón de Dios.
Amados hermanos míos, aquellos que ven lo que yo veo, que sienten lo que yo siento, os invito a que os hagáis a un lado de este mundo, tan vacío como su mismo final, os invito a que dejéis este mundo morir, os invito a que veáis la luz, no de un mesías cristiano, ni católico ni mormón, un mesías, Él mesías, os invito a que no hagáis parte de una religión, os invito a que hagáis parte de una creencia, la cual no está sujeta a verdad o falsedad, pues su esencia misma va más allá del bien y del mal, una creencia que no carezca de razón, una creencia que nos lleve más allá de el simple Homo Sapiens, una creencia que nos quite ese rótulo, una creencia que para mi es Dios. Solo Dios. No soy el mejor de los mortales, no soy el más santo y si hoy fuera mi juicio, probablemente recibiría condena, pero tengo mi creencia más allá de la propia vida, mi creencia es lo que me mantiene con vida, lo que hace que en medio de esa oscura tristeza que ronda en mi vida, yo pueda creer que si bien no soy más que hueso y carne en este mundo, mi creencia me inmortalizará, dejando para siempre una huella en el universo digna de aquellos que una vez se atrevieron a contradecir este mundo.
Pero no es sobre mi vacua existencia, mis ojos parcos o mi actitud sombría que quiero escribir, es sobre mi raza, mi familia, aquellos llamados, Homo Sapiens. El hombre que piensa y me pregunto, ¿Quién fue el genio que quizás con ánimos de alegrar algún banquete decidió ponernos, unirnos, familiarizarnos con ese término que no hace referencia alguna a lo que verdaderamente somos? El homo sapiens no es más que un nombre y a la verdad uno mal puesto. Si me hubieran preguntado a mi yo nos hubiera bautizado, Homo Corruptus in extremis, porque es la verdad, desde siglos atrás somos corruptos, beligerantes, depredadores de nuestra raza, la hermandad es un concepto tan extraño, que lo rechazamos porque rompe con los valores de la envidia, la lujuria, el poder, el engaño, la mentira, PORQUE TODA NUESTRA EXISTENCIA ES UNA MENTIRA. Desde los confines de la creación, siempre hemos deseado lo que no podemos tener y en nuestro afán hemos destruido aquello pues como bien menciona el popular adagio "si no es para mi, no es para nadie" y preferimos ver caído a nuestro hermano, a nuestra madre, preferimos violar a nuestras hermanas, matar a nuestros hermanos, robarle a nuestros amigos, en vez de ceder nuestro puesto en esta pútrida historia creada nuestro gusto y apartarnos de este mundo vano y cruel.
¡Oh! hermanos en desgracia, empero no todo es tan asqueroso como lo hago ver, la mayor parte si y ustedes lo han visto, lo han vivido, día tras día, en el colectivo, en el bus, transporte público, calle, colegio, universidad. Han visto como constantemente nuestra amada especie homo sapiens destruye todo a su paso, maldiciendo la tierra, maldiciendo al hermano, maldiciendo a su Dios...prostituyendo su nombre, cometiendo actos repulsivos, ruines en nombre de Dios, haciéndolo partícipe de las atrocidades del mundo, matando a Dios constantemente y no son los ateos quienes hacen esto, somos nosotros, los mal llamados hijos de Dios, quienes escupimos en la cara a nuestro padre y luego con acciones piadosas creemos comprar su perdón "y así visto mi villanía, con fragmentos antiguos, robados de las sagradas escrituras. Y parezco santo cuando mas hago de diablo" y así entre muchas otras cosas de antaño, utilizamos vestimentas piadosas, de santos para cometer el mal. No hay escribas ni fariseos a quienes acusar, entonces busquemos los nuevos culpables, libremos guerras santas por una causa que ni Dios apoya, exterminemos a quienes no son como nosotros, acabemos con lo que nos fue dado para cuidar.
Pero como decía antes de encenderme en un fuego que no se si sea santo o no, pero quema mi alma, no todo es tan malévolo, hay quienes si son piadosos, hay quienes si desean la paz, son aquellos que silenciamos y señalamos como locos, son aquellos que estando en una posición mejor, deciden bajar y ser como nosotros, verdaderos santos, no importa sus pecados, ni sus faltas, pues ellos no requieren de acciones piadosas para comprar el perdón de Dios.
Amados hermanos míos, aquellos que ven lo que yo veo, que sienten lo que yo siento, os invito a que os hagáis a un lado de este mundo, tan vacío como su mismo final, os invito a que dejéis este mundo morir, os invito a que veáis la luz, no de un mesías cristiano, ni católico ni mormón, un mesías, Él mesías, os invito a que no hagáis parte de una religión, os invito a que hagáis parte de una creencia, la cual no está sujeta a verdad o falsedad, pues su esencia misma va más allá del bien y del mal, una creencia que no carezca de razón, una creencia que nos lleve más allá de el simple Homo Sapiens, una creencia que nos quite ese rótulo, una creencia que para mi es Dios. Solo Dios. No soy el mejor de los mortales, no soy el más santo y si hoy fuera mi juicio, probablemente recibiría condena, pero tengo mi creencia más allá de la propia vida, mi creencia es lo que me mantiene con vida, lo que hace que en medio de esa oscura tristeza que ronda en mi vida, yo pueda creer que si bien no soy más que hueso y carne en este mundo, mi creencia me inmortalizará, dejando para siempre una huella en el universo digna de aquellos que una vez se atrevieron a contradecir este mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario