Puedo iniciar diciendole a ella que quiero recorrer lentamente el camino que pueda permitirme llegar más a fondo en su corazón, sin embargo se que a veces hay obstáculos, pero no tengo duda alguna, se bien que podré superarlos si ella de la mano me acompaña.
Llega ella a mi vida en un momento que tal vez debía ser oxigenada por su presencia, hasta el presente momento, sus palabras aunque con reserva y cautela las dice hacen que me sienta feliz, espero siempre la oportunidad que pueda darse día a día para hablarle, quizá si tengo suerte puedo escuchar su bella voz, y si aún es dificil ello, me conformo con pensarla y tener la idea que quizá ella a la distancia está muy bien, sonriente y radiante, como sinceramente me encanta verle.
¿Y que sucede conmigo cuando ella me habla?, simplemente es todo, sonrio, tiemblo, tengo un estado de extasis, de una incólume alegría, quizá una que no puede ser derribada ni dañada por nada, sólo ella puede ahora hacerme sonreír, y ni que decir cuando ella debe partir, allí me sumerjo en la tristeza, aunque guardando la esperanza de volver a saber de ella al otro día.
Al despertar, claro que sí, te tengo presente en mi pensamiento, igual que cuando ya al dormir me retiro, siempre estás presente, y debo decirte que eres ahora en mi vida, el camino que ansío recorrer, y lo haré al ritmo que tu me quieras llevar, dejaré que conduzcas aquel recorrido, no llevo prisa, sólo tengo un deseo que debo decirte abiertamente, aquel es conocerte tanto como quieras dejarme conocer, y llegar contigo tan lejos como me quieras llevar, no impondré si quiera una pregunta, no haré paradas en ningún lugar del camino, salvo que así lo veas necesario, por lo demás no debo pronunciar, ni escribir más palabras.
Podré ahora terminar ésta carta, con una convicción y quizá me adelante a los hechos, aquella es que pude por una vez más hacer que tu bello rostro dibuje aquella sonrisa que he visto y añoro volver a ver, aquella sonrisa que hace que mi vida cuando la ve tenga paz y armonía, no tengo más que decir, y si así lo fuera siempre habrá algo nuevo para ti en mi boca y en mis manos para decirtelo o quizá cantartelo, o tal vez escribirtelo.
Gracias mi adorada.
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