Caída la noche sigo caminando por éste solitario sendero, la luna acompaña mis pasos, vengo cansado de tantas batallas, siento que mi cuerpo se rendirá rápidamente, a veces tropiezo con las rocas que mis ya cansados pies no pueden evadir, repentinamente las nubes espesas cubren la luz de la luna, entonces siento que ya mis fuerzas se han desvanecido.
Caigo al suelo, no puedo incorporarme, ¿será que este es mi fin?, no tengo respuesta alguna para este predicamento, a lo lejos escucho el lúgubre sonido de los búhos, siento que hay miradas que se postran en mi cuerpo herido, entonces me apoyo en mi escudo, me levanto y trato de caminar rápidamente, aunque tengo que decir que hay mas esperanzas que fortaleza para seguir adelante, sin embargo continúo mi caminar apoyado en éste y en mi espada.
He caminado quizá unos cuatro kilómetros, ya mi fuerza y fiereza se ha desvanecido, ya no puedo seguir adelante, entonces me derrumbo en medio del camino. Entonces, pasan varias horas y tendido en en el piso observo a lo distante, sin mas destino que una muerte segura.
Transcurridos los minutos veo a lo lejos un haz de luz, creo que las nubes se han apartado de la luna y de nuevo aquella acompaña mi trágico destino, pero no, no es lo que pienso, de repente se acerca a mi una hermosa hada, la luz que la acompaña hace que su tez blanca brille cual una hermosa estrella en el firmamento, y su belleza tiene un dulce aroma, uno que jamás he sentido.
Ella se aproxima a mi rápidamente, tanto así que en un abrir y cerrar de ojos se encontraba sentada junto a mi cuerpo yacente, me habla con una voz suave y celestial, me dice que me incorpore y siga mi camino, pero le respondo que si así lo hiciera voy hacia ningún lugar, voy a donde la gloria no me alcanzaría, me dirijo quizá a los brazos de la soledad.
Me toma entonces con sus manos y me dice una vez más que me incorpore, que ella tiene una razón para pedirme tal cosa, me dice que ha sido mi protectora en todas mis batallas y que han sido tantas en las que me ha acompañado que inexplicablemente se enamoró de mi ser, me confiesa que será éste su último conjuro y que con el ella le dará a mi ser la energía suficiente para levantarme y así continuar con mi caminar, luego de ello se convertirá en una humana para entregarme todo su amor.
Más aún le increpo diciéndole que no haga tal cosa, que yo no valgo la pena, le explico que ya con tanto que he luchado es necesario dejar marchitar mi cuerpo, ella me observa y sin mediar palabra alguna, todo queda en un absoluto silencio, la luz que la rodeaba me cubre, y antes de yo entender lo que sucedía, sentí su boca posada sobre la mía, aquel beso tuvo todo, amor, pasión y aquel le devolvió la vida a mi cuerpo.
Nunca había sentido la magnificencia de un beso, cuando éste hubo de acabar ya no había luz en aquel lugar, se había hecho humana, todo por salvarme de los brazos de la muerte, y no puedo negar que con tal gesto de amor me condujo a sentir el mismo sentimiento por ella, entonces me levanté y nos tomamos de la mano, comenzamos un camino juntos, uno donde muy seguramente encontraremos el amor.
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