Tomé su mano en aquella tarde calurosa, sabía que tendría nuevamente una oportunidad para estar junto a ella,
así comenzamos a caminar, cada que podía la observaba a los ojos, y le decía que la amaba, y que la amo, ella me respondía no con palabras, sino con dulces y suaves besos, yo feliz caía rendido en el mar de su amor.
Llegamos entonces a una pradera grande, allí descansamos un momento, nos sentamos en el prado, y comenzamos a hablar de nuestro amor, yo le preguntaba si me amaba, ella respondía afirmativamente y me decía que si tuviera una dos o más vidas las viviría junto a mi si pudiera hacerlo, yo le decía que le regalo mi vida y todo cuanto soy, que no tengo ningún reparo para darle todo mi amor, pues ella sabe que es mi inspiración, mi fuerza y mi existir.
Entonces ella me abrazaba y buscaba mi boca, me daba el dulce elixir de sus besos, yo quedaba extasiado cada vez que sus labios tocaban los mios, sus besos son tan apasionados y a la par tan enternecedores, mi respirar se hacía cada vez más rápido, mi corazón galopaba con una furia tremenda, entonces le decía una vez más que la amaba, recorría con mis manos el contorno de su cuerpo, entonces nos entregábamos con tal ilusión a aquel momento que pudiere haberse acabado el mundo y no nos habríamos dado por enterados.
Luego, me puse en frente de ella y le recité las siguientes palabras:
He recorrido ya un trecho atado a tus manos, podría así recorrer toda mi vida solamente necesitaría tu compañía, eres la luz de mi vida, eres todo cuanto quiero vivir, lo que he vivido contigo ha sido lo más bello, lo más grande, todo cuanto he mejorado ha sido gracias a ti mi dulce amor, no quiero imaginarme como sería vivir un día sin tu presencia, sin sentir tu amor, sin disfrutar de los momentos bellos que me brindas, te regalo la inmensidad de la creación aunque sea tan poco para decirte que eres la mejor mujer del mundo, tómame una vez más de la mano y dime que caminarás conmigo toda una vida, déjame entonces vivir feliz junto a ti y el día que no puedas estar más en ella, dejame morir en tus brazos sabiendo que al morir mi último recuerdo será el de ver el rostro de la persona que más amo, amaré y amé en mi existencia, en mi pasar por el tiempo, y no contento con ello si descubriera yo los secretos que tiene la vida misma yo volvería a vivir por ti, tomaría valentía de nuevo y sería una vez más un loco enamorado de tus besos, de tu único e incomparable amor, dejaría nuestro nombre grabado en el tiempo y en la historia, seríamos recordados por nuestro amor. Más aun si no fuera suficiente todo aquello, le pediría a Dios que detuviera el paso del tiempo para vivir contigo, y así sin que llegase el fin de los tiempos ni de nuestras vidas sabría que realmente pude conocer un amor "para siempre".
Ella me miró con sus ojos llenos de lágrimasa, simplemente tomo mi rostro con sus suaves manos y me dijo:
Veo con alegría que realmente conozco el amor, no pude llegar a conocer a mejor persona para vivir el amor, eres tu cuanto quiero amar, vivir y sentir, gracias por brindarme tu vida misma, yo prometo que estaremos juntos hasta que ya no pueda más existir junto a tí, contigo no existo yo, no existes tu, existimos nosotros, déjame besar una vez más tu boca y déjame sentir el fuego de tu amor en mi corazón.
Así nos besamos, contemplamos por última vez el paisaje bello de aquel recóndito lugar, nos fuimos de allí dejando que el viento fuera testigo y alcahueta de nuestro amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario