- El amor se duerme, le dije yo a aquella mujer de ojos oscuros. Si no fuera así ¿estaría yo en este estado?
Un estado tan pobre que ni pensar quiero, ni escribir quiero, ni querer quiero. El amor se duerme.
- Lo último que supe fue: "este es el fin del mundo". ¿De cual mundo? ¿De mi mundo? de este mundo de ideas sórdidas, fútiles, inútiles. Este es el fin del mundo.
- Pero que mierda es esta, ¿qué me pasa? ya no sonrió, ya no respiro ni vivo, me he convertido en esa mierda que siempre mandé irónicamente...a la mierda. ¿Quien es esté payaso? acaso les provoco risa, la gente pasa y me pisa, como su fuera un ente... nunca es suficiente, porque mi subconsciente ya no se siente, no miente ni entiende de caminos y serpientes. Vaya letra, si al caso pudiera yo escribir siempre así, pero me ahogo en vaso... con whisky, con hielos con celos, míos y de otros, propios y ajenos, no es que yo no entienda es que no quiero.
- Este estado es propio de aquellos nunca han estado mejor ni peor, siempre buscando un dolor o un amor, aunque puede más el sabor de lo ajeno que el dolor de lo bueno. Quiero rimar, pero la única rima que sale trata de calmar este mar, matar lo bueno que hay por dentro y dejarme como un vago en un desierto.
- Basta ya. Esta farsa debe acabar, gracias a Dios que estamos los dos, tu locura y yo razón o tal vez no, tu el corazón y yo la locura, que mi dice, que me anima, que me cura, gracias a ti por estar junto a mi, por dejar que yo viva en un sin fin, de deseos de miedos de amores, de colores sin razones, que me llevan a un mundo de ilusiones y me duermen con brillantes canciones. Emociones, toda la vida son canciones, visiones, acciones, esperando a que tu vengas a mi y me apasiones con tus dulces labios me traiciones, robándome la vida, sin medida y sin prisa, sin dolor y con sonrisa.
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